El Proceso

La cosa empezó así. Andaba yo con mi novia en los cines de Caja España de Valladolid, Seminci 2005, con la intención, indiferente a la masa que abarrotaba la sala, de ver El Proceso. Versión cinematográfica de la novela de Kafka, dirigida por Orson Welles. El sándwich Welles-Kafka era apetecible a primer golpe de vista, a mí por lo menos me resultaba apetecible, pero al ilustre profesor de filosofía que se sentó a mi lado le parecía poco más que una chifladura, porque como explicó a una alumnita despistada que tuvo la mala fortuna de saludarle y dirigirle unas palabras, la novela de Kafka no iba de nada, no pasaba nada. Eso dijo, y se quedó más chulo que un ocho, agarrado a su paraguas, impertérrito, mirando al horizonte bajo sus gafas de pasta y su hirsuta barba de hombre con mucho coco.
Resolví que el hombrecillo que yacía postrado en la butaca junto a mí era profesor de filosofía, porque resultó, que uno de la decena de jóvenes que le había saludado era del pueblo de mi padre, y yo le conocía, sabía quien era por lo menos, y sabía que el chico estudiaba filosofía. El hombre tenía pinta de profesor y edad de profesor. Yo no necesitaba más datos.
Iban entrando pues, más jovencitos-itas, que saludaban al profesor, chiquitas emuladoras de la puta gilipollas de Amelie, icono de la modernidad, y la correspondiente amalgama de jubilados fijos cuando algo es gratis y calentito.
La película empieza con el cuento de Kafka Ante la Ley – Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente al guardián y le solicita entrar en la ley. - animación en blanco y negro y la profunda voz de Orson Welles. Todo bien. Luego sale Norman Bates, (Anthony Perkins) y llena la pantalla, vale para Joseph K, y creo que le hace justicia con esa pinta de loco vulgar, timorato y confundido. A mi me gustaba. El profesor seguía mirando impávidamente al horizonte agarrado a su paraguas. No se si le gustaba.
Orson Welles es un mago y se luce, la adaptación es precisa, siguiendo paso a paso lo editado por el círculo de Kafka, ya que desoyendo los designios del propio Kafka, su albacea y compañero Max Brod ordenó, descifró y publicó El Proceso, El Castillo y América entre otras.
Como consecuencia de las singularidades de su publicación, y debido a la falta de rigor cohesivo, la novela, y en consecuencia la película, quedan como fragmentadas y un pelín caóticas, lo que envuelve el relato de una clima surrealista muy oportuno en desvaríos kafkianos. Oportuno sí, no se si intencionado o fortuito…
Y hay estaba Joseph K, abrumado por su insólito proceso, prisionero de una laberíntica trama judicial y social, con ecos visuales de El Tercer Hombre, sin duda, la mano inquieta de Orson Welles correteando por pasillos y sombras chinescas que se retuercen - La sombra de la justicia es alargada - Y no sólo la justicia de los órganos estatales ¿Quieres jugar con nosotros? Pues traga, porque en realidad es un juicio sumario. Nuestro querido profesor estaba juzgando a la ligera a Kafka, por eso pienso, éste quería quemar sus papelujos.
¡Y el final! ¡Dios Santo! Hay la preparan, la preparan del copón. Me parece recordar que la novela no tenía un final cerrado, que había capítulos añadidos que no se habían utilizado en la primera edición, o algo así, no se. Y el celuloide lo requiere, requiere un final. Empiezan a dar palos de ciego, un petardo y un hoyo en las afueras, demencial, obligadamente absurdo, como el resto de película, pero forzado, a piñón, un tripi impresentable que desluce el resultado general. Mas no seamos lapidarios con el bueno de Orson, ya están los creadores de opinión y el seguidísimo del populacho para poner los puntos sobre cada i descarriada. Con un cerebro sobra para toda la manada. Y la manada intelectual estaba contenta, Welles lo merecía.
Al acabar el profesor se levantó, abandonando su estado de mutismo. Luego vino la habitual tertulia pseudo intelectual con alumnos en el pasillo de la sala, los ya míticos – flojita… flojita... – empuñando típico libro para salir de paseo o ir al cine, y la reconfortante sensación de abandonar un lugar atestado de gente no borracha.






1 Comments:
Ya era hora del ver un articulo del uro ya tenia ganas
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